Escuelas públicas de Los Ríos ajustan estrategias para fortalecer la lectura inicial
Aprender a leer a tiempo puede marcar buena parte de la trayectoria escolar. Por eso, la lectura inicial se ha instalado como una prioridad educativa en el país. Este año, de hecho, Chile incorporará la evaluación Impulso Lector para 2° básico, orientada a medir habilidades fundamentales como precursores de la lectura, comprensión y fluidez lectora.
En ese contexto se realizó la segunda jornada del programa Ríos de Lectura y Escritura, iniciativa público-privada que busca fortalecer las capacidades de establecimientos del territorio SLEP Valdivia para mejorar los aprendizajes de lectura y escritura inicial. La actividad marcó un nuevo momento dentro del programa al pasar de la planificación al análisis de lo que ya está ocurriendo en cada comunidad educativa.
El director ejecutivo del SLEP Valdivia, Juan Carlos Durán García destacó esta iniciativa “Este es un trabajo tremendamente importante, toda vez que alcanzar un nivel de fluidez lectora en segundo año básico es un gatillante para aprendizajes de mayor envergadura en el futuro. Este esfuerzo conjunto nos permite tener la certeza de que estos avances irán directamente en beneficio de las familias del territorio, porque niños y niñas fortalecen sus habilidades y pueden alcanzar mayores desafíos y logros”.
Durante la instancia, los Equipos de Liderazgo Multidisciplinario (ELM), integrados por educadoras, docentes, profesionales de Programa de Integración Escolar (PIE), jefaturas de unidad técnico-pedagógica y otros actores de las escuelas, revisaron información de sus establecimientos para reconocer avances, brechas y oportunidades de mejora. El trabajo consideró datos de dominio lector, asistencia e instrumentos propios de cada comunidad, con el propósito de transformar esa información en decisiones concretas para el siguiente ciclo.
Carmen Sotomayor, académica del Instituto de Estudios Avanzados en Educación e investigadora del CIAE de la Universidad de Chile destacó el sentido del proyecto “No se trata de un proyecto que llega desde afuera, sino de un trabajo colaborativo entre el CIAE, Fundación Educacional ARAUCO y el SLEP Valdivia, donde todos aprendemos y generamos capacidades para que estos aprendizajes basales se mantengan en el tiempo. La meta es que al menos el 70% de los estudiantes lea fluidamente al término de 2° básico”.
La jornada también permitió profundizar en los distintos roles que hacen posible la mejora dentro de una escuela. Educadoras, docentes y profesionales PIE trabajaron sobre evidencias relacionadas con conciencia fonológica, fluidez y vocabulario, buscando articular la mirada entre nivel transición y segundo básico. La idea fue avanzar hacia un lenguaje común sobre lo que los niños y niñas necesitan aprender en cada etapa y cómo acompañar mejor esa trayectoria.
Lissette Palma, líder de la iniciativa desde la Fundación Educacional ARAUCO sobre este trabajo comentó “Esta segunda jornada permitió dar un paso muy relevante: mirar la información disponible, aprender de lo que ya se está implementando y ajustar el trabajo junto a las escuelas. Desde Fundación Educacional ARAUCO creemos que ese es el camino para instalar capacidades sostenibles en los equipos educativos, de manera que la mejora en lectura y escritura inicial no dependa solo de una actividad puntual, sino de una forma de trabajo que pueda mantenerse en el tiempo”.
Otro énfasis estuvo puesto en el rol de quienes comunican, sensibilizan y coordinan el trabajo al interior de los equipos. En el caso de comunicadores y sensibilizadores, la reflexión apuntó a que su aporte no se limita a informar actividades, sino también a convocar a la comunidad escolar y ayudar a instalar una cultura que valore la lectura y la escritura desde los primeros años.
Uno de los momentos centrales fue la revisión de los planes de acción de cada establecimiento. A partir de los primeros avances y dificultades observadas, los equipos analizaron qué acciones se estaban implementando, qué resultados comenzaban a aparecer y qué ajustes eran necesarios. La lógica, según los líderes del programa, es que una planificación no debe quedar guardada como documento, sino revisarse a partir de lo que ocurre en la práctica.
De esta manera, la Jornada reforzó una de las ideas centrales de Ríos de Lectura y Escritura que se refiere a que mejorar los aprendizajes no depende solo de ejecutar actividades, sino de aprender continuamente a partir de la experiencia. El objetivo es que las comunidades educativas desarrollen más herramientas para mirar sus resultados, conversar sobre sus prácticas y tomar decisiones que amplíen las oportunidades de lectura y escritura de niñas y niños desde los primeros años escolares.


